Evaluación de la fertilidad

Estudio de la Fertilidad

Evaluación de la fertilidad. Estudio de la mujer.

Durante la entrevista clínica buscaremos antecedentes o síntomas actuales con potencial influencia en la capacidad reproductora. El estudio se completa con una ecografía, realizada durante los primeros días del ciclo, para hacer una valoración anatómica, y con determinaciones analíticas para valorar el estado general.

Una parte determinante del estudio de la mujer es realizar una valoración de la reserva ovárica, o número de folículos disponibles (en el interior de cada folículo puede haber un óvulo). Ésta va decreciendo con la edad, de forma exponencial a partir de los 35-37 años. Su estimación se realiza mediante el recuento de folículos antrales durante la ecografía, y/o con determinación en sangre de la Hormona Antimulleriana (AMH), entre otras.

Como complemento a la evaluación de la fertilidad, se estudiará la permeabilidad tubárica, en función de los hallazgos hasta este momento, así como del estudio de la pareja.

Evaluación de la fertilidad. Estudio del varón.

Consulta uro-andrológica.
En determinados casos, bien ante la existencia de síntomas, o bien ante el hallazgo de alteraciones significativas en el seminograma, es recomendable la valoración por el Urólogo. Será él el responsable del diagnóstico y tratamiento del varón de cara a mejorar su situación clínica y de forma conjunta con el equipo de fertilidad, para mejorar su pronóstico reproductivo.

Seminograma y test de recuperación espermática (REM)
El seminograma es la técnica básica de estudio de fertilidad del varón. Supone analizar la capacidad fecundante de una muestra seminal en función del número de espermatozoides, su movilidad y morfología. La muestra se obtiene mediante masturbación, con recogida de la muestra en la clínica preferentemente. Es importante tener en cuenta qué factores pueden influir en la calidad de la muestra: procesos infecciosos, fiebre, determinados fármacos, drogas…

La valoración de la muestra seminal se completa con la realización de la prueba de recuperación de espermatozoides móviles (REM o Test de Capacitación Espermática). Esta prueba selecciona los espermatozoides de mejor movilidad, y por tanto con mayor capacidad fecundante. El resultado orienta qué técnica de tratamiento puede tener mayor posibilidad de éxito.

Test de supervivencia espermática.
Es el recuento de espermatozoides móviles transcurridas 24 horas desde larealización del REM. Este resultado, junto al seminograma y REM previos, van a orientarnos hacia la técnica de tratamiento más eficaz en cada caso.

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Fragmentación de ADN
El test de fragmentación de ADN valora la integridad estructural del material genético del espermatozoide, fundamental para el desarrollo embrionario, sobre todo a partir de la activación del genoma paterno. Todos los varones, tanto fértiles como infértiles, tienen un porcentaje de espermatozoides dañados, que puede ser reparados en mayor o menor medida dependiendo del tipo de lesión, grado de la misma y calidad del óvulo de la pareja (generalmente ligado a la edad materna). Los factores que pueden incrementar el porcentaje de daño genético estructural pueden ser intrínsecos (eliminación defectuosa de espermatozoides anómalos u otros tipos celulares, lo que incrementa el estrés oxidativo) o extrínsecos (influencia de tóxicos como tabaco o drogas, incremento de la temperatura, tratamientos previos de quimio o radioterapia).

Para el tratamiento de la fragmentación del ADN, tenemos varias opciones. Corregir posibles factores de riesgo, o bien la administración de antioxidantes podría reducir el porcentaje de espermatozoides dañados, y por tanto mejorar el pronóstico reproductivo del paciente. En casos en los que no se observe mejoría del grado de fragmentación, el obtener espermatozoides del testículo, donde la fragmentación es menor, o utilizar las técnicas de PICSI o MACS, son opciones válidas para abordar la fragmentación.

FISH de espermatozoides.
Tras la formación del espermatozoide, un espermatozoide normal debe tener 23 cromosomas (número haploide), que tras unirse al óvulo, también haploide, dará como resultado un embrión con 46 cromosomas (número euploide).

El FISH es una técnica únicamente diagnóstica que permite valorar en una muestra de eyaculado el porcentaje de espermatozoides con un número anormal de cromosomas. Habitualmente se analizan los cromosomas 13, 18, 21, X e Y, aunque dependiendo de la indicación se pueden añadir más cromosomas. La técnica FISH puede estar indicada en casos con alteraciones severas de número, movilidad y/o morfología de espermatozoides, así como en pacientes con antecedentes de mala evolución embrionaria, fallos repetidos de FIV o abortos de repetición. Un resultado con un alto índice de espermatozoides alterados apoyaría el uso de screening embrionario de aneuploidias.

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